PROGRAMACIÓN PROYECTO ACOMPAÑAMIENTO

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PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTO 2011-2012

 

PROGRAMACIÓN DE AULA

PROGRAMACIÓN Y CONTENIDOS

Para alcanzar los objetivos educativos del programa, éste abordará los siguientes bloques de contenidos:

 

A nivel de Centro:

 

  1. Aumentar los índices generales de éxito escolar, mejorando el nivel de competencias básicas del alumnado.

  2. Mejorar la convivencia y el clima general del Centro

  3. Potenciar la innovación educativa y la mejora escolar, incorporando los aspectos positivos del programa a la práctica docente ordinaria.

 

En relación con el alumnado participante y sus familias:

 

a) Consolidar aprendizajes y competencias básicas de las áreas instrumentales.

b) Mejorar la integración escolar y social del alumnado, así como la convivencia en el grupo.

c) Ofrecerles guía y orientación personalizada en su marcha educativa y en su proceso de maduración personal.

d) Ayudar a adquirir hábitos de planificación y organización del trabajo escolar, así como valores relacionados con la constancia y el esfuerzo personal.

e) Animar y alentar al estudio, proponiendo formas eficaces de trabajo y ayudando al alumnado a superar sus dificultades.

f) Transmitir una actitud positiva hacia la lectura.

g) Hacer frente a actitudes y hábitos escolares negativos como el rechazo escolar o el absentismo, mejorando las expectativas del alumnado así como su autoconcepto académico y su autoestima.

h) Potenciar el establecimiento de una vinculación positiva, de los alumnos y las alumnas, con su Centro educativo.

i) Facilitar la transición entre la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria.

 

Dentro del aula, las sesiones de Acompañamiento Escolar abordarán :

 

  • Las competencias y aprendizajes instrumentales básicos: comprensión lectora, expresión oral y escrita y cálculo y resolución de problemas.

En cuanto a las instrumentales, se observarán las dificultades importantes en la lectoescritura, tanto en sus aspectos más formales omo en su dimensión comprensiva y pragmática. Debido al fuerte carácter instrumental que la lectoescritura tiene en nuestro sistema educativo, el abordaje y la respuesta educativa a estos problemas resulta fundamental.

Para dichas dificultades , entre las respuestas educativas:

-Proporcionaremos modelos de lectura correcta en cuanto a ritmo, entonación y fluidez.

-Motivarles para que lean y escriban.

-Usar instrumentos y medios alternativos : uso de ordenadores e instrumentos audiovisuales, vídeos, fotografías,etc.

-Realizar actividades diversas que mejoren la lectoescritura y la comprensión del lenguaje: formar familias de palabras, buscar sinónimos,etc.

-Actividades de animación a la lectoescritura: uso de la biblioteca, redacción de diarios personales o de clase, redacción de historias , resumir videos o películas,etc.

Otro ámbito de difictultades que suele presentar este alumnado, y que tiene un importante valor instrumental, es el relacionado con las aptitudes lógico-matemáticas, el cálculo y la resolución de problemas. El alumnado puede por lo tanto presentar las dificultades siguientes:

-Inadecuado dominio de las operaciones con números naturales.

-Dificultades en la lectoescritura y ordenación de números naturales y decimales.

-Dificultades para la resolución de problemas adecuados a la edad del alumnado,etc.

Para afrontar dichas dificultades, entre las respuestas educativas:

-La necesidad de automatizar las operaciones matemáticas básicas.

-Dotar de estrategias de análisis semántico de los enunciados de los problemas para su correcta comprensión.

-Trabajo sistemático de las fases a seguir en la resolución de problemas: análisis, diseño de un plan de solución, exploración, ejecución y verificación.

-Representación gráfica de los problemas y los conocimientos matemáticos.

-Generalizar el uso de los conocimientos matemáticos a distintas situaciones de la vida cotidiana.

 

Dentro de esta reflexión sobre el perfil del alumnado con las dificultades escolares, hemos de destacar las dificultades en el conocimiento y la aplicación de adecuadas estrategias de aprendizaje y técnicas de estudio.

Entre dichas carencias destacan:

– Falta de uso de técnicas básicas de trabajo intelectual como el subrayado, los esquemas o el resumen.

– Deficiencias en cuanto a la planificación y la organización del trabajo escolar: falta de orden y limpieza en los materiales escolares, ausencia de agendas escolares u otros instrumentos que ayuden a la planificación, horarios de estudio inadecuados, condiciones ambientales poco propicias para mantener la concentración, ausencia de un método de estudio definido, escasa dedicación de tiempo o distribución inadecuada del mismo, etc.

– Carencia de estrategias que permitan autorregular, controlar y evaluar el propio aprendizaje.

Las necesidades educativas derivadas de tales dificultades son:

-Necesidad de guiar al alumnado en la adquisición de un método de estudio

global y eficaz.

-Construcción en las técnicas de trabajo intelectual: subrayado, esquemas, resúmenes, elaboración de trabajos, afrontamiento de exámenes, uso de la biblioteca, etc.

-Confección de un horario semanal de estudio equilibrado y personal.

-Fomentar el esfuerzo y la constancia, así como el gusto por las producciones bien hechas.

Audar al alumnado a organizar y planificar su trabajo escolar mediante el uso de agendas escolares, diccionarios, organización y cuidado de los materiales curriculares de las diversas áreas, etc.

Optimización de las condiciones ambientales para el estudio.

Finalmente, no podemos acabar este apartado sin referirnos a aquellas dificultades relacionadas con aspectos afectivos y motivacionales implicados en el aprendizaje. Habitualmente, estos alumnos y alumnas arrastran una situación de falta de éxito escolar o bien de dificultades de aprendizaje, que les conduce a una insuficiente confianza en sus posibilidades escolares. Esta situación deteriora su autoconcepto académico y su autoestima, pudiendo conducir a una compleja dinámica circular en la cual la poca confianza en su capacidad, lleva a una falta de expectativas escolares por parte del alumnado y su entorno, lo que a su vez desemboca en un descenso de la motivación e implicación en las tareas académicas por parte del propio alumno o alumna. Este hecho, a su vez, aumenta la situación de fracaso, lo que finalmente refuerza la idea original sobre la propia incapacidad para escapar de esta situación negativa. Esta secuencia, que suele conducir al fracaso escolar, ha sido comprobada por numerosas investigaciones educativas, y se traduce en una serie de necesidades educativas a tener en cuenta:

Necesidad de reforzar la autoestima de este alumnado, transmitiendo confianza en sus posibilidades para superar las dificultades.

Asimismo, deben valorarse los puntos fuertes del alumno o la alumna, partiendo de sus capacidades y no de sus limitaciones y reforzando positivamente los pequeños avances y logros conseguidos.

-Prevenir hábitos escolares no adecuados como los comportamientos disruptivos y el absentismo, interviniendo de forma diligente en cuanto comiencen a detectarse indicios de los mismos.

-Reforzar la motivación escolar, a través de la relación de los aprendizajes con los intereses y vivencias significativas del alumnado, así como con la actualidad social. Sólo así se transmitirá la idea de la conexión de la educación formal con la vida real y cotidiana.

-Transmitir a los alumnos y alumnas expectativas positivas, de forma que valoren el esfuerzo personal como medio para alcanzar metas y superar las dificultades, evitando así que asuman modelos explicativos fatalistas que atribuyan sus dificultades a factores inmodificables que escapan a su control, como por ejemplo la suerte.

-Especialmente en la Educación Secundaria Obligatoria, relacionar lo académico con lo profesional, poniendo de relieve la importancia de la formación para el futuro laboral y vital. Esta relación, cuando es debidamente comprendida por el alumnado, ejerce en ocasiones un potente efecto motivador que puede llegar a revertir situaciones que estaban próximas al abandono escolar. En este sentido, ayudar a los alumnos a definir sus intereses profesionales y relacionarlos con la formación académica necesaria, puede proporcionarles una meta a largo plazo que dote de sentido y finalidad el estudio.

 

EVALUACIÓN INICIAL Y PROGRAMACIÓN

 

En las primeras sesiones del programa, es imprescindible realizar una evaluación inicial del alumnado participante. Dicha evaluación tendrá una doble finalidad:

a) Establecer una línea base sobre la situación de partida de cada alumno y alumna a nivel académico, social y comportamental, con objeto de poder valorar sus logros y avances en relación con dicha situación de partida.

b) Ajustar el programa a las necesidades educativas y dificultades presentadas por el alumnado.

Algunos de los aspectos a evaluar pueden ser los siguientes:

a) En relación con los aprendizajes instrumentales básicos:

• Exactitud y velocidad lectora.

• Compresión lectora.

• Expresión oral y escrita.

• Respeto a las convenciones ortográficas.

• Dominio de las operaciones matemáticas básicas.

• Resolución de problemas.

b) En relación con los hábitos y técnicas de estudio:

• Planificación y organización del trabajo escolar.

• Hábitos de estudio.

• Uso de técnicas de trabajo intelectual.

c) En relación con aspectos actitudinales, sociales y comportamentales:

• Nivel de asistencia al Centro.

• Intereses.

• Comportamiento.

• Situación familiar.

• Motivación y autoconcepto académico.

Con objeto de orientar sobre cómo llevar a cabo esta evaluación, ofrecemos a continuación una relación de técnicas, tanto cualitativas como cuantitativas, que pueden servir para realizar dicha evaluación de una forma sencilla pero también rigurosa:

a) Para evaluar los aprendizajes instrumentales básicos:

* Pruebas pedagógicas que evalúan el nivel de competencia curricular.

* Protocolos de registro de la competencia curricular.

* Pruebas de análisis de la lectoescritura.

* Observación directa: evaluando los procedimientos y actitudes asociados al trabajo escolar o utilizando listas de control y escalas de estimación.

* Pruebas de evaluación de la velocidad y la comprensión lectora.

* Revisión de los trabajos escolares y del cuaderno de clase.

* Análisis de los documentos del expediente académico o de informes del profesorado.

Puede encontrarse una relación de pruebas de este tipo en la publicación de la Consejería de Educación “Dificultades en el Aprendizaje: Unificación de Criterios Diagnósticos; Volumen II Procedimientos de Evaluación y Diagnóstico”.

b) Para evaluar los hábitos de estudio:

* Entrevista con el alumno o alumna, con su familia y con el profesor o profesora tutora.

* Análisis de los trabajos escolares y el cuaderno de clase.

* Inventarios de hábitos de estudio o de motivación.

c) Para evaluar aspectos actitudinales, comportamentales y sociales.

*Entrevistas con la familia y el profesor o profesora tutora.

*Análisis de documentos: asistencia, posibles incidencias, etc.

* Cuestionarios o inventarios de intereses.

* Cuestionarios de datos académicos, personales y familiares (ANEXO 3).

* Observación: registros anecdóticos o diario de clase.

Conviene dedicar la primera semana a realizar la evaluación inicial. No obstante, y con objeto de no saturar al alumnado, deben alternarse las pruebas de evaluación con otras actividades educativas.

Caso de que se estime necesario, podrá solicitarse asesoramiento a los Equipos de Orientación Educativa o a los Departamentos de Orientación, tanto sobre los tipos de instrumentos y materiales a utilizar, como sobre la interpretación de los resultados, especialmente cuando se sospeche que las dificultades detectadas requieran de una intervención especializada adicional.

Realizada la evaluación inicial, deberíamos estar en condiciones de definir qué queremos conseguir con cada alumno o alumna. Para ello deberíamos recibir, por parte del tutor o tutora, un breve informe donde el profesorado del equipo educativo defina las competencias básicas que habría que trabajar con cada uno de ellos, así como una descripción de las actividades y recursos necesarios. Con los datos extraídos de la evaluación inicial y del informe del tutor o tutora, el profesorado o los mentores del programa elaborarán una sencilla programación individualizada donde se reflejen, de forma breve y concreta, los objetivos que pretenden alcanzarse con cada alumno o alumna, las competencias o contenidos a trabajar y las actividades tipo a realizar. Esta pequeña programación resulta fundamental para valorar los progresos y dificultades a lo largo del programa, permitiendo la evaluación continua, así como la evaluación final de la eficacia del programa en relación con la situación de partida de cada alumno o alumna.

Para alcanzar los objetivos del programa, en lo que al alumnado se refiere, conviene seleccionar una serie de competencias y contenidos agrupados por bloques o módulos. Esta agrupación permitirá clarificar la estructura de las sesiones, a la vez que facilitará la distribución equilibrada del tiempo para no descuidar el abordaje de los distintos objetivos perseguidos.

A continuación, presentamos una propuesta de organización de los bloques de contenidos y competencias que no deberían faltar:

I. Competencias y aprendizajes instrumentales básicos: comprensión lectora, expresión oral y escrita, cálculo y resolución de problemas.

 

II. Estrategias y hábitos de estudio: planificación y organización del trabajo escolar, técnicas de trabajo intelectual, mejora de la lectura, motivación, constancia y esfuerzo personal.

III. Educación en valores- integración social: habilidades sociales, normas de convivencia, solidaridad, respeto y tolerancia.

IV. Hábito lector: debido a su fuerte carácter instrumental para el progreso escolar y para el desarrollo personal, la animación a la lectura debe impregnar, de forma transversal, la totalidad del programa. Para ello debería dedicarse un tiempo diario a la lectura de libros y textos adecuados a la edad e intereses del alumnado.

De forma complementaria a los bloques anteriores, también deberían contemplarse las siguientes competencias y contenidos:

V. Competencias digitales: uso eficaz y crítico de las tecnologías de la información y la comunicación.

VI. Autoconocimiento y orientación vocacional: especialmente en la ESO, deberían introducirse algunas actividades de autoconocimiento vinculados a la orientación vocacional. En este sentido, la creación de expectativas profesionales puede ejercer un efecto motivador, haciendo consciente al alumnado de la importancia de la formación sobre su futuro laboral y personal.

METODOLOGÍA Y ACTIVIDADES TIPO

La metodología y el tipo de actividades planteadas tienen una importancia fundamental para el adecuado desarrollo del Programa de Acompañamiento Escolar. En este sentido, hay que tener siempre presente que las estrategias metodológicas tradicionales, más centradas en el trabajo individual y la transmisión de conocimientos conceptuales, pueden haber fracasado con el alumnado participante en el programa. Por tanto, sin descartar estrategias y actividades centradas en el trabajo y el estudio individual, es preciso utilizar metodologías alternativas que tengan un carácter más activo y manipulativo, que fomenten el trabajo cooperativo y la participación de todos, y que

propicien momentos lúdicos y de encuentro interpersonal.

Asimismo, la conexión de los contenidos y las actividades con los conocimientos previos y los intereses del alumnado, importantes en cualquier proceso de enseñanza- aprendizaje, adquieren una relevancia decisiva en este programa.

Por esta razón, la evaluación inicial a la que aludíamos en el apartado anterior resulta tan importante.

Para hacer posible este objetivo, es preciso conectar con las vivencias, intereses y experiencias cotidianas de estos alumnos y alumnas, en ocasiones alejadas de los referentes socioculturales transmitidos en los materiales curriculares ordinarios.

Por otra parte, es preciso fomentar la creación de expectativas positivas.

Frecuentemente, estos alumnos y alumnas arrastran un historial de falta de éxito escolar o de dificultades de aprendizaje que ha deteriorado su autoconcepto académico. Esta circunstancia puede limitar sus expectativas escolares y sociales, teniendo además repercusiones muy negativas sobre su autoestima.

Por tanto, hay que transmitirles confianza en sus posibilidades de superar las dificultades, resaltando sus aspectos positivos y la capacidad de mejora que cualquier ser humano tiene. En definitiva, sin renunciar a estrategias y actividades habituales en las clases de la mañana, hay que dar cabida a alternativas metodológicas que, a través de la participación, el trabajo en grupo, o el mayor abordaje de procedimientos y actitudes,

potencien la motivación para asistir al programa, al transmitir la idea de que no se trata de una mera continuidad de lo ofrecido en el horario lectivo.

Algunas de las estrategias y actividades tipo que pueden utilizarse, para alcanzar las finalidades apuntadas, son las siguientes:

>Trabajo por pequeños proyectos. El trabajo en grupo, para la realización de pequeños proyectos o trabajos de investigación, potencia la participación y el apoyo mutuo entre el alumnado. Además, permite relacionar los contenidos escolares con el entorno y la actualidad social, posibilitando abordar aspectos de distintas áreas de forma integrada y mejorar la capacidad para trabajar en equipo. A su vez, esta metodología permite trabajar, simultáneamente, casi todos los bloques de contenidos del programa ( educación en valores, competencias digitales y aprendizajes instrumentales básicos sobre todo). Una forma posible de aplicar esta metodología es la realización de proyectos de trabajo relacionados con determinados días mundiales de especial significación. Esta estrategia permite desarrollar habilidades de investigación, lectura, cooperación, uso de la biblioteca o de Internet, planificación del trabajo, expresión escrita, etc. Además, permite establecer un diálogo y debate sobre problemas sociales con objeto de abordar una educación en valores conectada con la realidad cotidiana. La plasmación de cada trabajo en un producto final sencillo que el alumnado pueda presentar o exponer en el Centro, aumentará su motivación y reforzará su interés. En el ANEXO 6, figura una relación de algunos de los días mundiales más significativos que pueden utilizarse como referencia para proponer los proyectos.

>Estudio dirigido. Con independencia de que potenciemos el aprendizaje grupal y cooperativo, también hemos de reservar un tiempo a la creación de hábitos relacionados con el estudio individual y el esfuerzo personal. Para ello utilizaremos el estudio dirigido, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

ayudar al alumnado a plantear inicialmente el trabajo, dándole las instrucciones necesarias; crear un clima acogedor y de concentración en el aula; supervisar el trabajo realizado, resolviendo dudas o reorientando el trabajo cuando sea necesario, pero sin dar soluciones hechas; transmitir hábitos y formas eficaces de trabajar ( consulta en el diccionario, subrayado, esquemas, resúmenes, métodos de estudio, planificación del trabajo diario, etc). En el ANEXO 7 ofrecemos un breve documento orientativo, adaptable y susceptible de ser enriquecido por cada Centro, en el que se presenta un método para planificar el estudio por las tardes, así como para estudiar un texto o Unidad Didáctica.

>Actividades de animación a la lectura y a la escritura. La lectoescritura debería formar parte del trabajo diario en el programa. Además de lecturas individuales o colectivas, para hacer más lúdico dicho trabajo y desarrollar el máximo de capacidades posible, pueden plantearse actividades como: dramatización de textos con diálogo, presentación de libros por parte de los alumnos o alumnas, caracterizar personajes oralmente o por escrito, terminar de redactar historias inacabadas, aprender a usar la biblioteca escolar, redactar un pequeño diario de clase o diarios personales, redactar narraciones a partir de

láminas o fotografías, autodescripciones, etc. En todo caso, es importante seleccionar lecturas adecuadas a la edad, el perfil y los intereses del alumnado.

>Modelado. El profesorado y los mentores del programa no sólo deben modelar formas de trabajar o resolver tareas sino, lo que quizás sea más importante, servir como modelo de valores y actitudes positivas. Esta premisa resulta especialmente importante cuando los alumnos o alumnas procedan de entornos familiares con graves problemáticas psicosociales. Por tanto, la manera de dirigirse al alumno o alumna, la transmisión de una preocupación genuina por él o ella como persona, la evitación de las críticas personales sustituyéndolas por críticas a comportamientos, el razonamiento de las normas y, en general, el ofrecimiento de modelos personales respetuosos, tolerantes y

comprometidos, permitirá que este alumnado vaya interiorizando pautas, normas y valores, a veces poco presentes en su entorno más cercano, y que repercutirán en una mejora de su inclusión social y su adaptación escolar.

>Actividades extracurriculares.Hay que procurar que, conjuntamente con el acompañamiento, se oferten actividades de ocio y deportivas en las que el alumnado pueda participar, con objeto de mejorar su motivación para participar en el programa. Dichas actividades pueden enmarcarse dentro del Plan de Apertura de Centros o dentro de las actuaciones, de carácter educativo o cultural, que pongan en marcha los Ayuntamientos, organizadas sin fines de lucro, en los Centros educativos. Se conseguiría, de esta forma, ofrecer una propuesta educativa enriquecedora para ocupar las tardes, lo que es de especial importancia para aquellos alumnos o alumnas con un entorno especialmente desfavorecido, disminuyendo así el tiempo de exposición a modelos y actividades negativas.

Si el programa lo desarrollan mentores, podrían ser ellos mismos los encargados de desarrollar tales actividades, con objeto de fomentar así la vinculación positiva con el alumnado participante.

Otras actividades tipo que pueden plantearse son:

*Realización de un sencillo periódico escolar.

Elaboración de páginas web. Uso de Internet.

* Organización de una biblioteca de aula.

 

La evaluación es un aspecto esencial para la mejora de cualquier programa educativo. En el caso del programa de acompañamiento, dicha evaluación debe enmarcarse en la valoración global de las medidas de atención a la diversidad del Centro, e irá orientada a introducir los cambios necesarios para la mejora del mismo en próximos cursos.

Por una parte, conviene utilizar instrumentos cualitativos como cuestionarios para el profesorado, las familias y el alumnado, donde se reflexione sobre el grado de satisfacción con el programa de todos los agentes implicados. Para llevar a cabo esta autoevaluación, podrán utilizarse los cuestionarios proporcionados por la Consejería de Educación y que están disponibles en el programa Séneca.

No obstante, conviene también establecer unos indicadores cuantitativos que permitan objetivar las mejoras concretas que, en su caso, se hayan alcanzado con el desarrollo del programa. Entre dichos indicadores, deberían incluirse:

Porcentaje de promoción.

Número de áreas o materias superadas, en relación con el curso anterior y con los dos primeros trimestres del mismo curso.

Nivel de asistencia a clase y al programa, en relación con el curso anterior y con los dos primeros trimestres del mismo curso.

Actitud, comportamiento, integración social y relaciones con los compañeros, en relación con el curso anterior y con los dos primeros trimestres del mismo curso.

Nivel de participación de la familia.

Recuperación de áreas o materias no superadas.

Otros.

Finalmente, también conviene que el profesorado y los mentores participantes hagan una evaluación global sobre el funcionamiento de sus respectivos grupos. Para ello puede utilizarse el modelo de informe que se adjunta como ANEXO 10, que debería entregarse al coordinador o coordinadora una vez finalizado el programa.

Las conclusiones derivadas de todo el proceso anterior, deben ser analizadas y debatidas por los Órganos de Gobierno y de Coordinación.

 

   
© Ies Manuel Romero

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